miércoles, 4 de febrero de 2015

Leyenda andina : Mama Ragua Occllo

Mama Ragua Occllo era la esposa legítima del Inca y Señor del Tahuantinsuyo, Huayna Cápacc, aguerrido y buen gobernante. En esta mujer bella y de carácter conciliador el Inca tuvo varios hijos, entre ellos el primogénito Huáscar.
 
Dibujo del cronista Guamán Poma de Ayala 


El Inca Huayna Cápac fue el undécimo soberano de la dinastía incaica.
Incas -Historia y Cultura de las Civilizaciones Andinas
María Lonchena -- Walter Alva
El Inca poseía un carácter rudo y nervioso al que iba unido un tacto militar muy avanzado y un tino diplomático inigualable.

Algunos viajeros y sus chasquis habían traído al Inca nuevas ( noticias ) de que en el reino limítrofe del norte ( Reino de Quito ) , había una prosperidad asombrosa, pues las riquezas minerales y vegetales eran enormes, las ciudades y las villas crecían llegando a ser casi parecidas a las de su Imperio. Las artes , las costumbres, casi todo marchaba en forma vertiginosa hacia el progreso.
Pero esta civilización adolecía de un grave defecto, era débil militarmente.
Esto era ventajoso para el Inca soñador y trágico, quién vivía alucinado en sueños de conquistas y de esta posibilidad preveía la anexión de ese Reino por la fuerza a su Imperio.
El derecho y los dioses estaban con quien poseía los elementos necesarios de la fuerza y de la audacia.

El Inca recordaba mientras le relataban  esta nuevas que ya hace muchos años su memorable padre había tratado por todos los medios de conquistar el reino limítrofe de Quito y someterlo a su gobierno y a las leyes del Imperio, ya por los medios violentos o la empresa guerrera.
Pero vanos fueron sus intentos, pues antepusieron a sus deseos las divergencias domésticas de su Imperio.

El Inca recordaba que en el pasado su padre había pedido en matrimonio al rey de Quito a su hija  Pacha, según decían bella, generosa y magnífica para unirla en matrimonio con él.
A este proyecto se interpusieron los nobles Orejones del Coscco  y el Willac Uma presagiando males y desastres al Imperio si se rompía la tradición  y las costumbres legadas por sus antecesores y sus dioses.

El Inca vislumbraba recién la oportunidad de invadir el Reino de Quito, debido a informes militares que le trajeron. Asimismo sabía que la princesa Pacha era querida en su reino por las gentes de su pueblo por su bondad y sobre todo por ser una gran diplomática, ya que ella era la única que mantenía en el reino la unanimidad de diferentes tribus agrupadas a su mando; asimismo sabía que ella realmente era la que gobernaba ya que su anciano padre era un símbolo o figura decorativa y que las decisiones eran tomadas por ella.  Era Pacha un apoyo firme y efectivo para su padre y una esperanza fehaciente para el futuro de su pueblo.

Por fin el Inca, después de muchos preparativos, decidió emprender la conquista del vecino Reino Norteño con intenciones de someterlo totalmente a su gobierno y a las leyes económicas y políticas de su Imperio.

El Inca partió al frente de sus aguerridas huestes, dirigiendo él personalmente la empresa guerrera al frente  de sus sin par Cañaris. Estos soldados veteranos habían cubierto de gloria la frente del Inca. Llevaba con él al indomable Atocc, héroe de cien batallas, puma de los Andes y a otros generales de prestigio.

Mama Ragua Occllo , mujer  del Inca , quedó  a cargo del gobierno ayudada por el Willac Uma , los Orejones, parientes de su esposo y de ella. Fue una verdadera  madre para su pueblo, llegando por sus dones a ser querida como nunca lo fue, ni como nadie.

Mientras tanto, llegaban a la capital Incaria las nuevas de que la campaña llegaba a su fin , pero se había tornado ardua, a pesar de la táctica desplegada por el Inca, sus generales y la superioridad numérica, el pueblo quiteño se defendía como pantera no queriendo agachar la cerviz ante el Cóndor altivo de los Andes.

Finalmente las fuerzas del Inca arrollaron tenazmente a las huestes Quiteñas, y éstas sorprendidas, llenas de pánico por haber sido mortalmente herido el rey, se desplegaron en una retirada desastrosa.
El encanecido Chimborazo fue mudo testigo de la derrota de sus hijos.
La dispersión fue terrible; el refugio de las huestes derrotadas fueron las altas cumbres de las montañas, y la derrota era inevitable.
Llegó al campamento del Inca la nueva de la muerte del rey de ese reino. Esto lo decidió a proponer negociaciones con la princesa Pacha.
La princesa aceptó el matrimonio, al menos para salvar el honor de su pueblo. El Inca envió presentes de toda clase.
Por fin la lucha se troncó en un entendimiento admirable, pues el Inca tomó por esposa a Pacha y se unieron los dos reinos.  

El matrimonio inesperado fue recibido en el Cosco hiriendo el corazón de Occllo, pero la resignación dominó su alma  y no tuvo sino el valor de soportar los caprichos de su esposo, amo y señor.


La suerte de América Hispana estaba echada en el tapete de la Historia, pues, dicha unión de Pacha con Huayna Capac  era en verdad un triunfo del presente; pero significaba a la larga una derrota, ya que de las consecuencias de esa unión nacería el fruto de la discordia que causaría la disensión en la unidad  del Imperio, facilitando el advenimiento de una civilización extraña y audaz que oprimiría  a esos pueblos por más de cuatro siglos .


Huayna Cápacc quedó prendado del clima del país y más  aún de la bella coya. Formó su corte en Quito y trajo a ésta la mayoría de sus cortesanos y parientes. En Pacha el Inca tuvo un hijo, éste fue Atahuallpa.
Desde entonces la semilla de la discordia fue sembrada, desarrollándose a medida que transcurrían los años. La legitimidad del heredero al trono estaba en discusión.
Los de Quito pretendían la de Atahuallpa y los del Cosco la de Huáscar. Mas el destino implacable e incorruptible daría su fallo final y extraño.

Mientras Huáscar crecía bajo el ambiente de las costumbres cortesanas, livianas y cómodas llegando su corazón de esa manera a adquirir docilidad e indecisión extrema, mientras Atahuallpa se desarrollaba vigorosamente adquiriendo conocimientos guerreros bajo la férrea dirección de los más hábiles generales  de su padre, en especial del intrigante Quizquiz, Cacique  de los Urcco Catal Cañaris.

El Inca Huayna Cápac  fue el undécimo soberano de la dinastía incaica.
Incas -Historia y Cultura de las Civilizaciones Andinas
María Lonchena -- Walter Alva


Murió Huayna Cápac  llenando de luto el corazón de su Imperio.
Entonces Huáscar desde el Cosco, aconsejado por los nobles que según le decían él era el primogénito y tenía como tal el derecho legítimo al trono y al mando de todo el Imperio, envió parlamentarios a su medio hermano y pidió  a Atahuallpa  reconocimiento como a Jefe o Inca y ofrecióle el mando de una parte sus ejércitos y la gobernación de una de sus vastas
provincias del Sur. Huáscar, en forma solemne entregó un champi de oro al que presidía la embajada como prueba de que concedíale el mando de Quito al noble Huancca -  Auqui.
Atahuallpa  por toda respuesta encarceló a los enviados  de su hermano y en cambio envió al Cosco al noble Quillac o Yupanqui que era estimado y querido por la familia imperial, con la misión de decir a Huáscar :
“ Me causa risa un mensaje proponiéndome la paz y el sometimiento que él mismo se ha encargado de quebrantar. Cuanto se  me propone como gracia o merced de mi hermano gózolo ya como don recibido de mi padre y como derecho afianzado por mi esfuerzo  y el de mis valientes soldados.
Nada puede concederme el que ha usurpado mi título y mi gobierno contra la voluntad del Emperador difunto y los augurios de los Huaccas revelados por la Calpa.  Quien puede conceder gracias y mercedes soy yo, proclamado Inca por una nobleza legítima y lejos de aceptar graciosos consejos exijo a mi vez el reconocimiento de mi soberanía y el pleito homenaje que me deben Huáscar  y la Corte del Cosco en la que pronto me presentaré  a recibir la Mascaipacha de manos del Willac Uma como legítimo dueño del Imperio de mis padre”


Tabla pintada al óleo por un artista anónimo del siglo XVIII
aparece Atahualpa, el decimotercer soberano de la dinastía incaica.
Incas -Historia y Cultura de las Civilizaciones Andinas
María Lonchena -- Walter Alva


 En el horizonte se vislumbra las primeras llamaradas de una guerra civil, fratricida e innoble. Ragua Ocllo,  mujer perspicaz, inteligente y guiada por un espíritu de conciliación quiso recibir a la embajada de Atahuallpa, de tal manera que se borrara para siempre toda idea de división y guerra …y se llegase a un acuerdo ventajoso para ambos hermanos. Formó por tanto una comisión de las más bellas doncellas del Imperio, ataviólas  con sus mejores prendas de vestir y engalanadas con sus mejores y relucientes joyas, salió al encuentro de la embajada.

En el Cosco se festejó la llegada de dichos emisarios como hasta entonces no habíase visto. El pueblo festejaba con delirante alegría, con los cantos festivos y los sones de los bailes sensuales de la corte.



Las medidas conciliadoras de Ragua Mama Occllo no surtieron el efecto esperado, pues negáronse los embajadores a llegar a un acuerdo, salvo el del sometimiento total y definitivo del Coscoa Quito,  manteniéndose inflexibles y cumpliendo estrictamente lo que Atahuallpa había ordenado.

En vista de la intransigencia de Atahuallpa , Huáscar se vio obligado a enviar parte de sus huestes al mando de Huancca  Aunqui  ( hijo ) en busca de aquél.  Al ver la superioridad numérica de las tropas del General Quizquiz que se había detenido en Huanca, Huáscar se vio obligado a salir del Cosco en ayuda del resto de sus tropas. Mas, Atahuallpa hábil general y guerrero , quería precisamente eso, cosa que de esa manera suavemente podía atacar a la Ciudad Imperial que estaba con escasa defensa militar por retaguardia. Al conocer que Huáscar se dirigía con sus tropas por el centro en su busca, Atahuallpa mandó a su general Calcuchimac  por la costa, para que avanzando éste sorprendiera a la altiva Ciudad Sagrada y encerrase a Huáscar entre dos fuegos. Este movimiento envolvente mantuvo, como esperaba Atahuallpa , a Huáscar inactivo esperando decidirse en alguna forma, lo cual facilitó ampliamente el plan de Atahuallpa. Pues, Calcuchimac  se presentó avanzando rápidamente cerca de la Ciudad Incaria.  
Sabedora de esto Ragua Occllo se aprestó a la defensa .

Adelantáronse  las huestes Imperiales al encuentro de las de Atahuallpa comandadas por Calcuchimac   hacia Chitapampa.

Los dos ejércitos se encontraron a distancia respetable, no atreviéndose  a dar la batalla,  pues probábanse ambos las fuerzas y venía el alcance de sus operaciones.

Los Cosquences  dominaban las alturas, teniendo como baluarte la fortaleza de Sacsayhuamán  y Kenko , mientras Calcuchimac dominaba las laderas y cerros de enfrente teniendo como único baluarte las montañas serenas  y agrestes donde estaban.  La indecisión  era terrible para ambas partes, no atreviéndose ninguno a tomar la iniciativa. 
El tiempo transcurría  raudamente  y Calcuchimac, temiendo que Huáscar volviese al Cosco en ayuda de esta Ciudad, apuró  el ataque.


Una noche serena irrumpieron  la llanura los ejércitos Quiteños tomando la iniciativa. La lucha fue titánica; el cóndor altivo del Cosco no agachaba  el penacho, mas…el destino impuso después de ardua lucha  los laureles al general de Atahuallpa , regalándole una victoria audaz.

Calcuchimac  ingresó  a la Ciudad Imperial cometiendo con los vencidos una serie de atropellos y saqueos sin nombre, llegando con furor satánico y sádico a violar a las nobles. El General apeló a los medios más horrendos de crueldad con la familia Imperial.

La reina madre Mama Ragua Occllo presenció con resignación y entereza estos atropellos, llegando a exclamar…condenándolos con estas palabras:
“ Jamás el Creador de todas las cosas Inti Viracocha ha dejado el crimen impune”.   A pesar estas palabras pronunciadas ante la faz de los conquistadores, con entereza y orgullo, no hizo cambiar la decisión altiva y cruel de los vencedores para con los vencidos, quienes dieron muerte a la mayoría  de los nobles y a las coyas que acompañaban a la familia Imperial.
Todos estos vejámenes soportó la reina madre con dignidad sobrehumana, con estoicismo inigualado, como sólo los de su raza saben soportar en los momentos amargos de la vida.

Por fin Huáscar, obligado por la fuerzas, era vencido y hecho prisionero. Fue conducido y encerrado en una fortaleza de granito en la cumbre de una montaña elevada.

Mientras viviese Huáscar la ocupación del trono por parte de Atahuallpa peligraba; entonces pensó  la manera de matarlo y envió  emisarios quienes le dieron muerte despiadada y trágica arrojando su cuerpo a las aguas turbulentas  del río Andamarca.


Poco antes de la muerte de Huáscar la reina madre Occllo envió emisarios a Atahuallpa  ofreciéndole poner : “ todo el oro que habían ocultado sus sacerdotes y nobles a sus pies, si dejaba libre a su idolatrado hijo” .
Mas esto no hizo cambiar la decisión de Atahuallpa y la sangre de su hermano manchó las páginas de la historia.

Inca Huáscar hecho prisionero por dos soldados por orden
de su hermano Atahualpa.  El Inca tiene las manos atadas por detrás de la espalda
y una cuerda al cuello. El guerrero de la derecha, armado con una larga lanza, toca el pututo
( strombus ) para comunicar la captura.
Incas -Historia y Cultura de las Civilizaciones Andinas
María Lonchena -- Walter Alva

La oferta de mujeres era un medio habitual para obtener favores,
reforzar alianzas o negociar la paz. En este grabado observamos un
dignatario del Inca presentando a dos doncellas durante una negociación
con los españoles.
Incas -Historia y Cultura de las Civilizaciones Andinas
María Lonchena -- Walter Alva

 Último acto:

Corría la nueva ( noticia ) por el Imperio de que Viracochas  de barbas blancas y de doble cuerpo habíanse internado en número regular en territorio incaico. Los quechuas de la Ciudad Imperial creían que los dioses enviaban emisarios para vengar la sangre sagrada de su Inca Huáscar vertida vilmente.

La muerte de Huáscar conmovió  profundamente el corazón de Occllo  y la desdichada madre huyó  desconsolada a su palacio solariego ( se cree que a Yucay ) a llorar la muerte de su amado hijo.

Vivió hasta que vio cómo su obra y la de su amado esposo, el Imperio construido con admirable y férrea voluntad, sacrificios, siglos, sudor y sangre se derrumbaba. ..

La profecía se cumplió : “ Viracocha no dejaba el crimen impune”. Atahuallpa era víctima de los ultrajes de los invasores blancos en Cajamarca, por quienes fue condenado a morir. 
Atahuallpa murió dejando una sentencia de consolación  para su mundo de :
“usos son de la guerra vencer y ser vencidos”.

Era el fin del Imperio. La desdichada Mama Ragua Occllo sufrió como ninguna otra … siendo testigo del desastre del Imperio Incaico y del advenimiento de un dudoso y nuevo destino para su pueblo.

La historia, implacable justiciera, sabrá juzgarla como a madre y como a Reina.


En esta imagen de Huamán Poma de Ayala, Atahualpa aparece sentado con las manos
y los pies atados, durante su encarcelamiento previo a la ejecución.
A su lado está sentado un miembro de la guardia de Pizarro.
Historia y Cultura de las Civilizaciones Andinas 
María Lonchena- Walter Alva










Leyendas andinas 
1957
Mi madre me regaló este libro de Leyendas Andinas hace mucho tiempo _mucho tiempo_ 
era suyo,  ahora es mío y he querido compartir la leyenda de Mama Ragua Ocllo ( versión un poco resumida) porque se habla siempre de los Incas pero las reinas de la dinastía incaica permanecen en las sombras de la historia. 


                       Acompañada de un conjunto de danza, Ana Condori Sulca  (Siwar Q'ente)
grabó este video en los restos arqueológicos de Pachacamac. 
Dir. William Orozco.





                     

Siwar Q'ente - Kuntur, Kuntur - Cóndor, Cóndor - Lírica Andina (Subtitulado Quechua)




No hay comentarios:

Publicar un comentario