Niñas en el mar - Joaquín Sorolla, 1909, óleo sobre lienzo, 150X150 cm
Madrid : Museo Sorolla ( foto tomada en Casa- Museo de Sorolla)
Joaquín Sorolla y Bastida nació en Valencia el 27 de febrero de 1863, en la calle Nueva del antiguo barrio de pescadores, en el seno de una humilde familia. Su padre, también llamado Joaquín, fue un comerciante que procedía de Cantavieja (Teruel), y su madre, María Concepcion, era oriunda de Valencia, un año después nace Concha su única hermana.
Poco tiempo después los hermanos Sorolla quedan huérfanos, ya que en agosto del año 1865 muere primero la madre, víctima de la epidemia del cólera propagada aquel año por la ciudad y, su padre fallece tan sólo a los tres días.
Joaquín y su hermana pasaron a estar bajo la cariñosa tutela de sus tíos maternos, José Piqueres, de profesión cerrajero, y de su esposa Isabel Bastida, que no tenían hijos.
En el año 1874, Chimet, como empezó a ser conocido, ingresó en la Escuela Normal Superior de la Provincia de Valencia, donde no tardaron en descubrir la pasión por el dibujo y la extraordinaria facilidad para la pintura que tenía el nuevo alumno, quien se convertiría tiempo después en unos de los artistas más emblemáticos de España.
Niñas en el mar - Joaquín Sorolla, 1909, óleo sobre lienzo, 150X150 cm
Madrid : Museo Sorolla
Las niñas vestidas con sus batas correspondientes, entran en las aguas del mar, ambas de espaldas, enlazan sus brazos, uniéndose en ese mar azul intenso, estrechando sus manos con fuerza. Sin puntos de referencia en el horizonte ni en la playa, estas dos niñas se funden con las ondulantes olas del mar, en un homenaje a la pintura en su estado más puro.
Niñas en el mar y Niño jugando con barco ( Luminismo )
Joaquín Sorolla y Bastida
Caminando por el Paseo del General Martínez Campos
en el número 37, nos encontramos con el Museo de Sorolla , y lo primero que se
puede apreciar al entrar en el recinto, es un bonito jardín de la casa del
pintor valenciano Joaquín Sorolla(Valencia, 27 de febrero de 1863- Cercedilla,
provincia de Madrid, 10 de agosto de 1923 ),es un jardín que rodea el edificio y tenía mayor luminosidad en el tiempo del pintor, tiene un patio andaluz, azulejos, mármol, citas
italianas, fuentes, pilas, albercas y, muchas rosas, geranios, y mirtos traídos desde la Alhambra.Precisamente, es en el jardín de su casa, donde
Sorolla encontraba la inspiración y la
tranquilidad para crear su obras de arte, al aire libre.
Joaquín Sorolla nace en Valencia en 1863,
fue el primer hijo del comerciante Joaquín Sorolla Gascón y Concha Bastida
Prat. Posteriormente, nace Concha, su única hermana. En el año 1865, mueren sus
padres, posiblemente por la enfermedad del cólera, quedando huérfanos los dos
hermanos, por ese motivo trágico, fueron adoptados por Isabel Bastida, hermana
de su madre, y su marido, el cerrajero José Piqueres.
En 1877, Sorolla inicia su formación artística
de dibujo en clases nocturnas, en la Escuela de Artesanos de Valencia, a cargo
del escultor Cayetano Capuz. Al año siguiente, ingresa a la Escuela de BellasArtes de San Carlos en Valencia, y continúa hasta el año 1881, al mismo tiempo
aprende el oficio de cerrajero en el taller de su tío.
Poco tiempo después, conoce al fotógrafo
Antonio García Peris, que le contrata para trabajar en su estudio.
En el año 1883, su obra Monja en oración obtiene una medalla de
oro en la Exposición Regional de Valencia. Posteriormente, obtiene la Medalla
de segunda clase en la Exposición Nacional por El Dos de Mayo.
Sorolla obtiene una pensión de parte de
la Diputación Provincial de Valencia, para continuar estudiando arte durante
tres años en la Academia española de Roma, así que vive en Roma y Asís. Regresa
a Valencia en el año 1888 para casarse con Clotilde García del Castillo, hija
del fotógrafo Antonio García Peris.
En 1890 el pintor valenciano se instala
en Madrid con Clotilde, y nace su hija María. En el año 1892, Sorolla recibe el
Primer Galardón internacional y primer éxito de relevancia en la Exposición
Nacional ( obra Otra Margarita ), ese
mismo año nace su segundo hijo, Joaquín.
Entre los años 1881 _finaliza sus estudios_ y 1890, la obra de Sorolla se ajusta a los
cánones establecidos para un joven pintor que inicia su carrera, justamente en
la frontera del final del siglo XIX y el inicio del S. XX. Por lo tanto,
realizó cuadros de temas históricos y de género.
La facilidad técnica, el gusto por la pintura
colorista y por la representación de composiciones al aire libre, influye en la
forma de abordar estos géneros. Sin embargo Sorolla busca su propio estilo,
pero las influencias artísticas ( como Fortuny ) , son señales, sobre el camino
que seguirá a partir de 1890.
Es importante destacar dos momentos importantes:
sus visitas a Madrid en 1881 y 1882, copia a Velásquez y a otros pintores del
siglo XVII en el Museo del Prado, y la permanencia en París en 1885.
Sorolla convierte la luz en el tema de sus
cuadros, donde aparecen con frecuencia sombrillas, piezas de tela, gasas y
velas que actúan como difusores distribuyendo y suavizando la luz por las
distintas partes en la superficie pintada. Por ese estilo particular en sus
obras, suele emplearse el término luminismopara describir de forma
genérica la pintura del artista en su etapa madura.
El pintor valenciano logró consolidar un concepto
artístico, pero también en aquella época, existía un escenario creado por los
impresionistas en París del último cuarto del siglo XIX, pero sus objetivos son
distintos.
A los impresionistas les interesa la luz como
elemento conformador de la percepción, es decir, parten de la idea de que vemos
los objetos en la medida en que éstos absorben o reflejan la luz, y tratan de
plasmar en el cuadro la sensación coloreada que ese fenómeno produce en nuestro
ojo de forma inmediata y objetiva.
Por otro lado, Sorolla no entiende la luz como
objeto, sino como espectáculo, como energía que, bajo determinadas
circunstancias, convierte a la naturaleza y a las figuras en testimonios
exaltados y desbordantes de vitalidad.
La luz es el instrumento a través del cual los
impresionistas nos ofrecen un análisis y un registro pictórico de la percepción
totalmente nuevo e imbuido de espíritu positivista, mientras que, para Sorolla,la pintura es una celebración exultante
de la luz que utiliza muchos de los nuevos recursos pictóricos habilitados
por el impresionismo, pero que se mueve en un terreno ideal y emotivo próximo a
planteamientos más tradicionales.
En 1908 Sorolla llevó a cabo una exposición
individual en la Grafton Galleries de Londres precedida de una exagerada
campaña publicitaria, que tiene efectos adversos en la crítica, pero, es en
Londres donde conoce a Archer MiltonHuntington. Ese mismo año, en Sevilla,
empieza a pintar jardines en los Reales Alcázares, un tema de gran importancia
en su obra tardía.
En el año 1909, Archer Milton Huntington organizó una gran exposición en la Hispanic Society de Nueva York, y posteriormente en
Buffalo y Boston, convirtiéndose en un acontecimiento sin precedente en la
escena artística americana, consolidando así el gran prestigio del pintor
durante los próximos años.
Sin embargo, Sorolla también tuvo críticas de
otros pintores de la época, como Regoyos
( muy vinculado al arte impresionista
), convirtiéndose en uno de los críticos más radicales de la obra del pintor
valenciano, escribiendo : “ produce el mismo efecto que ver un álbum de cartas
postales…” o que “ Sorolla pinta siempre lo mismo de la naturaleza con un sol
abrazador, como si eso pudiera pintarse, como si eso fuera objeto de arte…en
fin un timo …”
En pleno éxito de Joaquín Sorolla, surge también
la controversia y la crítica a su obra artística, especialmente en España, pues
le acusaban de ser un pintor complaciente y orientado exclusivamente al
mercado, sobre todo entre los que como Regoyos, se acercaba a postulados
vanguardistas, pero también entre los escritores e intelectuales de la
generación del 98, que defendían una pintura casticista de mayor compromiso
crítico y más enraizada en las esencias nacionales.
La oposición se intensificó, cuando Archer Milton Huntington, potentado y protector de la cultura española en Estados Unidos, le
encargó a Sorolla en el año 1911, para que pintara un gigantesco friso de unos
setenta metros de largo por casi cuatro de alto, para la Hispanic Society deNueva York, que representara las distintas regiones de España, obra conocida posteriormente,
como la Visión de España o Las Regiones de España.
Sorolla no se había enfrentado nunca al desafío de
la pintura decorativa, pero fiel a sus convicciones, decidió afrontar el
encargo en clave naturalista con una
serie de grandes paneles al óleo pintados al aire libre.
El encargo de la Hispanic Society de Nueva York, llevó
al pintor valenciano, a viajar incansablemente por toda España y absorbióprácticamente todo su tiempo entre los años
1911 y 1919.
El impresionante esfuerzo a que le obligó el
compromiso _contrato_ con el Hispanic Society de Nueva York, casi inmovilizó el
desarrollo del resto de su obra durante varios años, y apenas tuvo tiempo de
pintar en el jardín de su casa en Madrid,
que mandó a construir a principios de la segunda década del siglo XX , donde se
fabricó una verdadera naturaleza a la medida de sus intereses artísticos,transformada en museo desde 1932.
En 1920sufrió una hemiplejia que lo inhabilitó para seguir pintando hasta su muerte en el año 1923 en Cercedilla (provincia
de Madrid ) y la sala de la Hispanic Society donde finalmente se instalan los
paneles de Visión de España no se inaugura
hasta enero de 1926.
A pesar de las críticas que Sorolla recibió
durante su vida, por la forma de plasmar la luz en sus cuadros, sobre todo, aquellos
opositores de su arte, que decían que el pintor valenciano se adaptaba a los
gustos de la excesiva y acaudalada clientela, el pintor nunca renunció a sus
convicciones artísticas.
La verdad es que la obra de Sorolla presenta un
estilo artístico cálido y característico, convirtiéndola en la clave de su éxito
en las exposiciones y certámenes internacionales, resaltando la particular luminosidad,
la percepción y la ejecución de sus obras artísticas, casi siempre en
movimiento ( como Paseo a orillas del mar ) .
La entrega apasionada de Sorolla a su oficio no sólo
es sincera, sino que ocupa todos los aspectos de su vida.
En el año 1925, Clotilde García del Castillo,
viuda de Sorolla, dictó testamento donando todos sus bienes al Estado para la
fundación de un museo en memoria de su esposo. En 1931 se acepta la herencia de la viuda del
pintor, y es Joaquín Sorolla García, hijo del matrimonio, el primer director
del Museo hasta su fallecimiento en 1948, donando más fondos artísticos al
Estado, cuyo legado fue aceptado en 1951.