Primera entrega:
Juan Pablo II en el Perú (1985). El primer encuentro de un pontífice con el pueblo peruano.
Era
1985, en un contexto de grave crisis económica y de violencia terrorista
protagonizada por Sendero Luminoso y el MRTA, que asolaba el Perú, cuando el
papa Juan Pablo II llegó por primera vez al país.
En
los 80’, el Perú atravesaba una de las etapas más complejas de su historia
reciente. Bajo el segundo Gobierno del presidente Fernando Belaúnde Terry
(1980-1985), el país afrontaba una profunda crisis económica, caracterizada por
el aumento de los precios, el deterioro del poder adquisitivo y las dificultades
para recuperar el crecimiento económico.
A
esta situación se sumaba la violencia política y terrorista, especialmente por
las acciones de Sendero Luminoso, que habían extendido la inseguridad a diferentes
regiones del territorio nacional.
Las
consecuencias del conflicto afectaban de forma muy particular a las poblaciones
rurales y a los sectores más vulnerables.
En
este entorno social, económico y político, el 1 de febrero de 1985, el papa
Juan Pablo II llegó por primera vez al Perú. Su visita, que se prolongó hasta
el 5 de febrero, coincidió con los últimos meses del Gobierno de Belaúnde,
antes de la transición presidencial de julio de ese mismo año.
El
pontífice recorrió distintas regiones del país, desde Lima y Arequipa hasta Cusco,
Ayacucho, Piura, Trujillo e Iquitos. Durante sus encuentros abordó cuestiones relacionadas
con la fe, la justicia social, la dignidad humana, la pobreza y la necesidad de
alcanzar la paz.
El
mensaje del Papa Peregrino adquirió especial significado en un país que
necesitaba recuperar la convivencia y fortalecer sus instituciones democráticas.
En su discurso de bienvenida, Juan Pablo II expresó su deseo de contribuir a la
paz, al diálogo y al respeto de los derechos de todos los peruanos.
La
primera visita de un pontífice al Perú quedó así vinculada a un momento
histórico en el que las dificultades económicas y la violencia convivían con
las aspiraciones de esperanza y reconciliación de la sociedad peruana.
El recorrido de Juan Pablo II por el Perú
(1-5 de febrero de 1985)
El primer viaje apostólico de un papa al Perú se desarrolló entre el 1 y el 5 de febrero de 1985. Durante esos cinco días, Juan Pablo II recorrió ciudades de la costa, sierra y la Amazonía peruana.
Los
principales lugares de su visita fueron Lima, Callao, Arequipa, Cusco, Ayacucho,
Piura, Trujillo e Iquitos.
También
visitó Villa El Salvador, entonces un importante asentamiento urbano de la
periferia de Lima.
- Lima
y Callao: el primer encuentro con el pueblo peruano
El 1 de febrero, Juan Pablo II llegó al
aeropuerto Jorge Chávez, situado en el Callao. Fue recibido por el presidente de
la República, Fernando Belaúnde Terry, autoridades civiles y religiosas y,
sobre todo, miles de fieles.
En su discurso de bienvenida manifestó su agradecimiento
al pueblo peruano y destacó la riqueza histórica del país, haciendo referencia
al Imperio Inca, a sus raíces culturales y a las figuras religiosas que habían marcado
la historia nacional.
Su mensaje inicial estuvo centrado en la
paz, la solidaridad, la justicia y la convivencia. En un país afectado por la
violencia política, el pontífice insistió en la necesidad de defender los
derechos mediante el diálogo y no a través de la violencia.
Durante su estancia en Lima también mantuvo
encuentros con los obispos peruanos, los jóvenes y las familias, con
celebraciones religiosas en el hipódromo de Monterrico.
Un acontecimiento destacado: el 5 de febrero, antes de concluir su
visita, se reunió con habitantes de Villa El Salvador, donde dirigió un mensaje
a las poblaciones más desfavorecidas.

Juan Pablo II saluda a los peruanos en Villa El Salvador (1985)
Villa El Salvador (1985)
En su discurso de bienvenida manifestó su agradecimiento al pueblo peruano y destacó la riqueza histórica del país, haciendo referencia al Imperio Inca, a sus raíces culturales y a las figuras religiosas que habían marcado la historia nacional.
Su mensaje inicial estuvo centrado en la paz, la solidaridad, la justicia y la convivencia. En un país afectado por la violencia política, el pontífice insistió en la necesidad de defender los derechos mediante el diálogo y no a través de la violencia.
Durante su estancia en Lima también mantuvo
encuentros con los obispos peruanos, los jóvenes y las familias, con
celebraciones religiosas en el hipódromo de Monterrico.
Un acontecimiento destacado: el 5 de febrero, antes de concluir su visita, se reunió con habitantes de Villa El Salvador, donde dirigió un mensaje a las poblaciones más desfavorecidas.

Juan Pablo II saluda a los peruanos en Villa El Salvador (1985)
2.Arequipa:
la beatificación de Sor Ana de los Ángeles
Arequipa fue uno de los escenarios
religiosos más importantes de la visita.
El 2 de febrero, coincidiendo con la
festividad de la Presentación del Señor, Juan Pablo II presidió la
beatificación de Sor Ana de los Ángeles Monteagudo (1602-1686), religiosa
dominicana que había desarrollado su vida espiritual en el monasterio de Santa
Catalina de Arequipa.
La ceremonia tuvo especial relevancia para
la Iglesia peruana porque reconocía oficialmente la santidad de una religiosa
vinculada a la historia religiosa de la ciudad.
Durante el mismo acto, el pontífice realizó
la coronación pontificia de la imagen de la Virgen de Chapi, una de las
principales advocaciones marianas del sur peruano.
Importancia histórica: la visita reforzó el reconocimiento de la
tradición religiosa arequipeña y de sus figuras históricas.
3.- Cusco: encuentro con la herencia del Imperio inca
La presencia de Juan Pablo II en
Cusco tenía un significado especial por la importancia histórica de esta
ciudad, antigua capital del Imperio inca.
El programa oficial de la Santa
Sede recoge una celebración religiosa en la Plaza de Armas el 1 de febrero y una
liturgia de la Palabra el día 3.
En sus intervenciones, el
pontífice se dirigió especialmente a las comunidades andinas y a los campesinos,
reconociendo sus condiciones culturales y sociales.
Su mensaje hizo referencia a la
solidaridad, la cooperación entre el campo y la ciudad, la dignidad de los
trabajadores agrícolas y la necesidad de mejorar las condiciones de vida de las
familias rurales.
También destacó la importancia
de la cultura y de las tradiciones de las poblaciones andinas.
Importancia histórica: el encuentro permitió visibilizar a las
comunidades campesinas y a las poblaciones indígenas de los Andes, en un país
caracterizado por su diversidad cultural.
4.- Ayacucho:
un llamamiento contra la violencia
(3 de febrero de 1985)
La visita a Ayacucho tuvo una dimensión especialmente significativa por la situación de violencia que atravesaba esta región.
Desde 1980, el departamento se encontraba entre los principales escenarios de la violencia desencadenada por Sendero Luminoso y la respuesta de las fuerzas del Estado.
El 3 de febrero, Juan Pablo II realizó un
llamamiento dirigido a quienes participaban en la lucha armada.
Su intervención defendió la vida humana, rechazó la violencia como instrumento para alcanzar objetivos políticos y reclamó la búsqueda de caminos de reconciliación.
El mensaje adquirió una relevancia
particular porque Ayacucho era una de las regiones más afectadas por el
conflicto interno peruano.
Importancia histórica: el pontífice situó la paz y el respeto a la vida en el centro de su mensaje a una sociedad profundamente afectada por la violencia.
5. Callao:
atención a los enfermos y ancianos
4 de febrero de 1985
El Callao volvió a formar parte de su
recorrido el 4 de febrero.
En esta ocasión, Juan Pablo II mantuvo un
encuentro con personas enfermas y ancianas.
Su mensaje estuvo dirigido a reconocer la
dignidad de quienes atravesaban situaciones de enfermedad, sufrimiento o
dependencia.
La visita permitió destacar la dimensión social
y humana de su viaje, más allá de las grandes celebraciones multitudinarias.
6.- Piura:
encuentro con la comunidad del norte
4 de febrero de 1985
En Piura, el pontífice presidió una liturgia
de la Palabra y se encontró con la comunidad católica de esta región del norte
peruano.
Su intervención estuvo relacionada con la evangelización
y la historia de la presencia cristiana en el territorio.
Piura representa un espacio importante en
la historia del norte del Perú, tanto por su trayectoria histórica como por su
identidad cultural y religiosa.
Importancia histórica: la visita acercó el mensaje pontificio a
las comunidades del norte del país y permitió reconocer su tradición religiosa.
7. Trujillo:
un mensaje dirigido a los trabajadores
4 de febrero de 1985
La visita a Trujillo tiene un significado especial dentro de este recorrido, especialmente por su importancia histórica y cultural en el norte peruano.
El 4 de febrero, Juan Pablo II celebró una
misa dedicada a los trabajadores.
En su homilía abordó cuestiones
relacionadas con la dignidad del trabajo, la justicia social y la responsabilidad
de construir una sociedad más solidaria.
El encuentro estuvo dirigido a hombres y mujeres
que, mediante su actividad laboral, contribuían al desarrollo de sus familias y
de la sociedad.
Importancia histórica: el mensaje puso de relieve la dimensión social
del trabajo y la necesidad de reconocer la dignidad de los trabajadores.
El papa Juan Pablo II en Trujillo - Perú. Año 1985
8. Iquitos:
el encuentro con los pueblos indígenas de la Amazonía
5 de febrero de 1985
El último día de su recorrido
por el Perú, Juan Pablo II llegó a Iquitos, en la región amazónica.
Allí mantuvo un encuentro con
representantes de las comunidades indígenas de la Amazonía.
Fue uno de los momentos más
significativos de su viaje por la diversidad cultural del país. El pontífice se
encontró con poblaciones que vivían en territorios de difícil acceso y cuyas
tradiciones, formas de organización y relación con la naturaleza constituían
una parte fundamental de la identidad amazónica.
Durante su intervención
reconoció la dignidad de estos pueblos y la importancia de respetar sus
culturas.
Importancia histórica: la visita permitió dar visibilidad a las
comunidades indígenas amazónicas y a una realidad peruana distinta de la costa
y de los Andes.
Viaje apostólico del papa Juan Pablo II al Perú, en febrero de 1985.
En la imagen, el pontífice durante su visita a Iquitos, en la Amazonía peruana.
Reflexión: «La violencia, venga de donde venga, engendra mayor violencia y no es el camino adecuado para alcanzar la justicia»
La primera visita de Juan Pablo
II fue mucho más que un acontecimiento religioso. Su recorrido permitió
acercarse a un país de profundas diferencias geográficas, culturales y sociales:
desde las grandes ciudades de la costa hasta las comunidades campesinas de los Andes
y los pueblos indígenas de la Amazonía.
En febrero de 1985, el Perú
atravesaba una etapa de crisis económica y violencia política. En ese contexto,
el mensaje del pontífice giró alrededor de cuestiones que trascendían el ámbito
estrictamente religioso: la dignidad humana, la justicia social, la solidaridad
y la paz.
Su viaje quedó registrado como
un acontecimiento importante de la historia contemporánea peruana y como el
primer encuentro de un pontífice con el pueblo del Perú.
Uno de los mensajes que resonó con mayor fuerza a lo largo del territorio nacional fue su firme llamamiento contra la violencia: «La violencia, venga de donde venga, engendra mayor violencia y no es el camino adecuado para alcanzar la justicia».
Una reflexión
especialmente significativa en un Perú marcado entonces por el terrorismo, la
inseguridad y los enfrentamientos, donde el pontífice reivindicó la paz, el
diálogo y el respeto a la vida como caminos para construir una sociedad más
justa.
Juan
Pablo II regresó al Perú entre el 14 y el 16 de mayo de 1988, durante el primer
Gobierno de Alan García Pérez. A diferencia de su primer viaje, esta segunda
visita se concentró en Lima y tuvo como acontecimiento central la clausura del V
Congreso Eucarístico y Mariano de los Países Bolivarianos, celebrada el 15
de mayo en el Campo de San Miguel.
Durante
su breve estancia, el pontífice se reunió con religiosos, jóvenes,
representantes del mundo de la cultura y la empresa, y dirigió un mensaje a los
internos de los centros penitenciarios. También consagró el Perú a Nuestra
Señora de la Evangelización. En un país que continuaba atravesando una profunda
crisis económica y una creciente violencia terrorista, Juan Pablo II volvió a
transmitir un mensaje de paz, solidaridad, justicia y reconciliación.
- Congreso de la República del Perú: Exposición documental sobre las visitas de Juan Pablo II al Perú.
- Santa Sede: Discurso de bienvenida de Juan Pablo II, 1 de febrero de 1985.
- INEI: Panorama de la economía peruana: 1950-2017.
- San Juan Pablo II en el Perú.
- Juan Pablo II en el Perú
- Revive la primera visita del papa Juan Pablo II al Perú en 1985.
- Fotos
- La visita del papa Juan Pablo II en medio de la amenaza del terrorismo en el Perú ( 1985)
- El papa es "charapa": así fue la visita del papa Juan Pablo II a Iquitos
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